domingo, 20 de diciembre de 2009

Arcanos Mayores: La Templanza. El Equilibrio de los Contrarios




Si hemos de trabajar el desapego conservando el Amor, es necesario ser conciente de dónde se encuentra el apego en nosotros. Este apego se encuentra básicamente en las relaciones, y es importante trabajarlo sin que cambie de deseo a rechazo, sino encontrando en toda medida, el equilibrio entre los contrarios.


Uno de los principios de Heráclito: El equilibrio del cosmos se mantiene por la interacción sin fin de los opuestos. Toda armonía implica una tensión, una lucha entre los contrarios. De manera que éste es el juego. Si vemos en el Tarot el arcano La Templanza aparece justo cuando se da este juego de intercambio entre las fuerzas contrarias; comprendemos que no está hablándonos de lo fácil que es todo, sino del trabajo que requiere, fluir con el devenir, con esa corriente incesante de tira y afloja entre los opuestos.

Desde esta óptica todo parece tan racional y mesurado que se asemeja más a una escultura griega clásica, fría y petrificada, tan absorta de sí misma que parece no tener vida propia, pero no es así. En realidad, en el interior de este movimiento de ida y venida de la energía que se mueve entre los contrarios, hay tanta vitalidad, tanta fuerza, que es necesario por ello, aprender a sortear las olas, surfear o fluir con ese movimiento rítmico y constante.

Es un juego, el libre juego de la mente, pero no es, no puede ser ya, un juego del Ego. Es necesario salir de esas estrechas trincheras de la autoimportancia. Uno de los contendientes sin duda, juega desde el Ego, pero el otro tiene que soltar, y ese papel nos toca a nosotros, tenemos que aprender a desprendernos de la autoimportancia, conservando la dignidad de la Diosa que es en nosotros. La interferencia del Ego es la que está buscando aferrarse a algo que poder manipular, asir como suyo, poseer, controlar. Y ese es precisamente el trabajo de la Templanza, soltar a su debido momento y volver a asir, en otro, respetando el ritmo regular de esta danza de los contrarios.

Para soltar, para proyectarse fuera del Ego, es necesario usar el discernimiento, como el cirujano usa el escalpelo para apartar el pellejo y penetrar bajo su superficie, con incisiva precisión, cortando con pulso firme toda limitación. El discernimiento del ángel de la Templanza nos ayuda a identificar la Verdad más allá de las apariencias, sin levantar por ello olas demasiado revueltas. Ya, por sí mismo, el movimiento de las corrientes kármicas es suficientemente arrollador, como para añadir nosotros con nuestras acciones, pensamientos o palabras más violencia.

Por eso es tan necesario el discernimiento. Si tenemos alguna ventaja con este arcano es la distancia que proporciona la perspectiva de la visión del ángel, que mira más allá de donde nos es posible percibir con la mirada. Porque está mirando directamente el rostro de la verdad, sin filtros. Y la expresión del ángel es la de la serenidad que proporciona la contemplación de la Verdad verdadera.

Conoce la Verdad de la situación y por eso no se arredra ante las intensas fluctuaciones que nos sacuden a todos los mortales. Si podemos meditar en este arcano encontraremos una gran paz interior, una visión que se amplifica por momentos, proporcionándonos la posibilidad de manejar los cambios y la energía de esos momentos críticos, con un desapego y una comprensión sobrehumanas. El ángel de la Templanza está viendo a los actores del drama, está contemplando el drama y la acción como un todo. Y esta perspectiva le permite relajarse y dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir como si observara una película; nada le afecta directamente, porque es el observador, sin embargo, él puede afectar con su visión todos los elementos del drama.

La aportación de la energía de su ecuanimidad a la acción permite que todo lo que está sucediendo cobre una claridad nueva y concede a los participantes un valor añadido que antes no habían percibido. En este aspecto, la función del arcano la Templanza es retroactiva. Otorgando gran cantidad de reservas para el futuro desenlace del drama que se está representando. El Ángel de la Templanza es un pacificador interno, y también externo; por eso se le conoce también como el reconciliador, facilita las relaciones y el traspaso de la energía entre los polos opuestos.
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